Por Thomas Burmeister
Nueva York, 9 ago (dpa) –
Kofi Annan obró tan rápido
como por lo general no se acostumbra ver en las Naciones
Unidas. Minutos después de que dos altos funcionarios
de la ONU fueran acusados de corrupción, el
secretario general de la ONU levantó la inmunidad
diplomática de ambos.
Naciones Unidas cooperará
sin reservas con la fiscalía estadounidense,
indicó de inmediato el jefe de gabinete de
Annan, Mark Malloch Brown. La reacción es comprensible,
ya que en definitiva se trata del futuro del secretario
general.
Casi ninguna pregunta es tantas veces
formulada en los pasillos cercanos al East River como
ésta: ¿Cuándo se pronunciará
"Adiós Annan"? Ya semanas antes de
la difusión del nuevo reporte de la comisión
que investiga la corrupción en el programa
humanitaria en Irak, diplomáticos estadounidenses
apuntaron que el máximo funcionario de la ONU
estaba invadido por "anhelos de renuncia".
Annan hizo saber que cumplirá
con su período hasta fines de 2006. Sin embargo,
este lunes el investigador Paul Volcker, convocado
por él, dejó en claro que la sospecha
de obtención de ventajas por parte del secretario
general continuará siendo estudiada.
La cuestión gira en torno
a una nota del vicepresidente de la empresa suiza
Cotcna, que parece apuntar a una influencia de Annan
para la adjudicación de un lucrativo encargo
de la ONU para la empresa en Irak, a cambio de que
su hijo Kojo ganara considerables sumas de dinero
en la empresa.
Incluso cuando el próximo
reporte de Volcker no pudiera fundamentar una acusación
en este sentido, sino solamente declarara que las
sospechas son más sólidas, según
la opinión de muchos diplomáticos Annan
ya está arruinado.
Su reputación se ha debilitado
entretanto de tal forma por la corrupción probada
de dos empleados de su entorno que solamente le quedaría
la renuncia.
"Sobre Kofi pende la espada
de Damocles", afirmó un alto diplomático
occidental. "Y los estadounidenses lo tienen
en la palma de su mano. Son sobre todo ellos los que
proporcionan a Volcker indicios e informaciones fragmentarias",
apuntó.
Algunos diplomáticos de la
ONU estiman que Annan no esperará hasta que
caiga la espada, sino que tras la cumbre por el aniversario,
que tendrá lugar a mediados de septiembre por
los 60 años de la fundación de la organización
internacional, dará un paso al costado.
"Con la cumbre podría
coronar su obra y despedirse", aseguró
un diplomático occidental. "Entonces se
encallarían las investigaciones en su contra".
Todo el mundo sabe por qué
Washington quiere liberarse de Annan. El gobierno
de Estados Unidos nunca le disculpó que atacara
públicamente la guerra de Irak como "ilegal".
Que pueda convertirse nuevamente en "almohadilla
de freno" si por ejemplo Estados Unidos decide
tomar medidas de fuerza contra Irán es considerado
como seguro por fuentes ultraconservadoras estadounidenses.
Además, a Washington le molesta
que personas de confianza de Annan siempre vuelven
a apuntar lo que para algunos es el verdadero escándalo
de Irak. Que Saddam Hussein obtuviera miles de millones
de dólares por el comercio en negro con petróleo
pese al régimen de sanciones de la ONU sucedió
con aprobación de Estados Unidos, según
aseveran diplomáticos.
Cuando en el comité de sanciones
los británicos pidieron por entonces impedir
el contrabando de petróleo a través
de Jordania y Turquía, fueron llamados al orden
por Washington. "Como fundamentación",
explicó un diplomático que estuvo en
ese momento en la sala, "el representante estadounidense
nos explicó que Jordania y Turquía eran
aliados y necesitaban los ingresos por el contrabando".