Por Fernando Muñoz
Bogotá, 9 ago (dpa) –
Un beso fue la señal de la
muerte. Mientras sus labios rozaban los de su asesino,
Rosario Tijeras sintió cómo acomodaban
una pistola en su vientre y de un fulminante disparo
le repitieron la lección de su vida: "Es
más fácil matar que amar".
La escena forma parte de la película
"Rosario Tijeras" del director mexicano
Emilio Maillé, basada en la novela del colombiano
Jorge Franco, que inicia hoy su presentación
en las salas de cine colombiano y que narra la historia
de una joven y sensual mujer de las comunas de Medellín
que actúa bajo las ordenes del Cártel
que azotó en la década de los 80 a esa
ciudad.
"Como a Rosario le pegaron un
tiro a quemarropa mientras le daban un beso, confundió
el dolor del amor con el de la muerte", es el
inicio del libro que narra la historia de la violenta
Rosario que murió en un hospital de la marginal
y al mismo tiempo lujosa Medellín del capo
del narcotráfico, Pablo Escobar.
La historia coproducida por Colombia,
España y México, y filmada en las comunas
de Medellín, al igual que el libro, empieza
con una Rosario moribunda, víctima de un beso
amoroso en el que el asesino aprovecha para balearla.
Antonio, uno de los pocos amigos
y enamorado en silencio de la protagonista de la novela,
es el encargado de recrear toda la trama desde la
sala de un hospital a la espera de la noticia de la
muerte de Rosario Tijeras, que adquirió ese
sobrenombre cuando con ese instrumento le cortó
los testículos a uno de sus violadores.
"Rosario entró a mi vida
sin pedir permiso ni avisar. Impuso su compañía
con su encanto característico... y se quedó.
Así la llevo desde hace ya tres años,
bien adentro. De pronto me despierta en la noche y
la veo. Ella se ríe nada más y se va,
como siempre que crea problemas: se aleja tranquila
y que uno se las arregle como pueda", señala
Maillé sobre la cinta.
Uno de los momentos más difíciles
que tuvo que afrontar el director fue escoger la actriz
que haría el papel protagónico y pudiera
representar esa sociedad que el narcotráfico
creó en los 80 en toda Colombia, en la que
el poder del dinero llegó a infiltrar todos
los estratos.
"Las vi morenas, de las comunas,
conocidas, prostitutas, de mala vida, de buena vida,
descubiertas en revistas, todas tenían algo,
pero no todo. Y sólo una me dio la confianza.
Fue Flora Martínez, la Rosario de mi Rosario
Tijeras", dijo el director mexicano.