Córdoba (Argentina), (dpa)
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El ministro de Economía de
Argentina, Roberto Lavagna, advirtió hoy en
Córdoba que "un tipo de cambio sobrevaluado
sería el peor de los errores que el país
podría cometer" y defendió la política
"realista" que rige actualmente.
Hablando en un foro de industriales
de su país, Lavagna dijo que en el gobierno
y en el equipo económico suscriben "firmemente"
a la idea de que el tipo de cambio "no es la
única variable relevante en términos
de un proceso de crecimiento sostenible en el mediano
plazo".
"Pero al mismo tiempo, con igual
firmeza, creemos que un tipo de cambio sobrevaluado
sería el peor de los errores que el país
podría cometer", puntualizó en
su discurso.
Dijo entonces que "hace falta
un tipo de cambio realista que registre la productividad
relativa del país y sobre todo, el impacto
negativo que sobre la misma tuvo la etapa de sobrevaluación
del peso.
Impacto negativo que hoy requiere
tiempo y esfuerzo de todos para ser recuperado".
"En otras palabras, el tipo
de cambio por sí solo no basta, no es condición
suficiente, pero a su vez, sin él no hay programa
de crecimiento y desarrollo social sustentable, es
decir, es la condición necesaria", agregó.
Para el ministro "hay otra forma
de hacer política económica" y
defendió algunas de las aristas centrales de
su estrategia actual que apunta a dejar atrás,
definitivamente, la profunda crisis que estalló
en diciembre de 2001 y que todavía repercute
en la vida cotidiana de los argentinos.
El ministro clausuró hoy el
primer Foro Nacional de la Industria en un hotel de
la ciudad de Córdoba y en su discurso detalló
lo que evalúa como "40 meses de expansión
de la producción". Auguró además
una radical transformación de su nación
en un plazo no mayor de cinco años.
"El desafío más
fácil de expresar es el lograr una continuidad,
sin crisis, por otros 56 meses de modo de llegar a
mayo del 2010, el bicentenario, con un país
decididamente diferente", dijo.
Y agregó: "Un país
que durante nueve años haya aumentado su producción
constantemente, creando las condiciones para el crecimiento
y, sobre todo, para el desarrollo con inclusión
y movilidad social".
Según el ministro, las variables
macro están alineadas como para asegurar la
base de esta posibilidad y enumeró "el
superávit fiscal, el comercio, el valor del
tipo de cambio, la tasa de interés, el nivel
de inversiones, el nivel de reservas y la nueva situación
del sector financiero".
"Aun en el caso de las variables
sociales, desempleo y pobreza, distribución
del ingreso, donde quedan asignaturas pendientes,
hay tendencias que van decididamente en el buen sentido.
Ahora hay que afirmarlas y profundizarlas", sentenció.
Los festejos del bicentenario "deben
encontrar a los argentinos con un espíritu
y una realidad diferentes, con un país que
ha recuperado su autoestima, que está creciendo
y creando condiciones de vida y progreso para su pueblo",
remarcó Lavagna.
Se mostró contrario al "pensamiento
único, uniforme" y criticó a su
vez a quienes, "con prepotencia", dijo,
impusieron "experiencias fracasadas como la tablita
cambiaria o la convertibilidad", que por decreto
igualó el peso al dólar estadounidense.
Frente a la realidad "siempre
reaccionamos aceptando el debate como algo válido
y positivo", pero advirtió Lavagna que
no ignora "las mezquindades y los intereses concretos
que hubo detrás de algunas posiciones"
críticas a su labor.
En coincidencia con algunos de los
discursos del presidente de la nación, Néstor
Kirchner, Lavagna dijo: "Sabemos que esta política
no les gusta a los inversores en colocaciones financieras,
ni a los acreedores, ni al Fondo Monetario Internacional,
ni a los ortodoxos", pero subrayó: "Creemos
que esta vez, igual que en otras ocasiones, están
equivocados o bien tienen intereses diferentes, que
por ciero pueden ser legítimos, a los que tiene
el país".
"Nuestros intereses no son otros
que crecer ininterrumpidamente, dentro de un modelo
de capitalismo social con margen para el concepto
más amplio de desarrollo con movilidad social
ascendente" indicó.